miércoles, 17 de noviembre de 2010

Enriqueta O'Neill De Lamo (Madrid 1909 - Barcelona 1972)

Hace unos meses colguamos en el espacio cibernético un blog sobre César Falcón porque al rastrear entre los antecedentes de su hija Lidia Falcón nos encontramos, aunque algo sabíamos, con la magnífica figura de ese escritor, periodista y sobre todo activista político y comentábamos en la introducción que la herencia genética pude ser tan nítida como la que claramente aflora entre Lidia y su padre.


Pero mas lógicas y comprensibles son las características que asemejan a esta brillante feminista con su madre Enriqueta O'Neill de Lamo quién la educó y construyó impulsándola a ser la contumaz y preclara luchadora que conocemos. 


Enriqueta O'Neill fue escritora, traductora, guionista, actriz, periodista, resistente política y esforzada superviviente hasta donde cabe imaginar. Dotada de una gran inteligencia y belleza, rebelde y crítica hasta la rabia y duramente responsable. 


Antes de la Guerra Civil que como a tantos españoles le partiría la vida, siendo muy joven se incorporó como actriz en la Compañía de Teatro Proletario que dirigía César Falcón y de la que formaba parte también su hermana Carlota O'Neill . Este grupo tenía la sede en una carbonería de la calle Atocha y allí experimentaban las nuevas corrientes teatrales procedentes de la Unión Soviética. Asimismo realizaban giras  que recorrían España representando obras de "agit -Prop".


En esa época y de esa relación nació Lidia, a quien su padre quiso llamar "Lima", seguramente en un arranque de amor y de nostalgia por su  ciudad perdida.


Durante la guerra Enriqueta trabajó en la Oficina del film popular, que importaba películas de la Unión Soviética que se enviaban y proyectaban en las ciudades y en los frentes republicanos. También consta que trabajó en la redacción del noticiero España al día.


Al fin de la Guerra y desaparecido César, se  trasladó a Barcelona con el fin de que nadie la reconociera y poder así conseguir un trabajo y librarse de probables represalias.


En esos difíciles años de derrota y con las dificultades inherentes a la época para quien carecía de avales como afecta al régimen fascista, encontró trabajo en la Delegación de prensa y propaganda del Ministerio de Educación Nacional donde conoció a José Bernabé Oliva, escritor, periodista de La Vanguardia y fundador de La hoja del Lunes en Barcelona con quien en el futuro formaría pareja.


En su piso de alquiler en la calle Muntaner de Barcelona,  que mantendría para el resto de su vida, reunió y protegió, no solo a su hija Lidia, sino a su madre Regina, ya anciana, a su hermana Carlota, viuda y recién salidad de la cárcel, asi como a sus dos sobrinas rescatadas del orfanato. 


Aun así durante esa triste y durísima postguerra, escribió y escribió y tradujo del inglés y el francés, como forma de completar los ingresos de esa "comuna feminista, avant l'être": cuentos, artículos, crónicas, guiones radiofónicos entre los que he localizado programas muy populares en su tiempo tales como Los jueves del inspector Nichols, entre los años 1946-47 y En busca del culpable


Fue redactora en la revista Lyceum, órgano oficial del Gran Teatro de ópera del Liceo de Barcelona. Y colaboró con cientos de artículos en diversas revistas femeninas entre ellas Siluetas y  Lecturas, con crónicas de moda y sociedad, para ello se vio impelida a ejercer el rol de "señora" para el que sin duda estaba bien dotada y a ocultar su pasado y sus convicciones.


Además rebosante de creatividad dejó bajo el seudónimo de Regina Flavio un sinfín de obras literarias, entre novelas: El maña es nuestro; Alma de Marruecos; El tiempo pasa, 1956; Quimera de amor;  Un hombre interesante, 1942;  Idilio entre sombras, 1945; Tras la niebla, 1945;  Una mujer frente a su destino, 1960;  Matando siglos en Boca de Aroha, 1970. 


Escribió sobre Kurt Singer, en el Libro de oro del crimen, con el título de La vida vivida traduciéndolo al español. También tradujo J.F: Mensaje macabro; Ingrid Bergman: retrato íntimo; Tierra trágica de Erskine Caldwell, 1963; Mundo demonio y carne de Herman Wouk, 1965; El verdadero amor de Chaplin; Aldoux Huxley: Ciego en Gaza


Y ante todo y a costa de su libertad y de tantas posibilidades de realización, fue el ancla de la familia, la que mantuvo ese núcleo y posibilitó la supervivencia y el despegue ese grupo de espléndidas mujeres.  Sin duda dejó una incandescente impronta en su hija Lidia. 


Enriqueta O'Neill decidió acabar con su vida en el año 1972 cuando su hija estaba encarcelada por el "delito" de propaganda ilegal.


Por Elvira Siurana & Silvia Cuevas-Morales